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Un golazo por la paz

Ago 24, 2017 Últimas Noticias
LA-TRIPLETA

Por: Camilo Tello

El fútbol es el deporte rey sin lugar a dudas, según FIFA, alrededor de 265 millones de personas lo juegan en todo el mundo. 500 niños del barrio El Retiro, y 200 de la zona de Ladera de la comuna 18 de Cali, entre los 7 y 18 años también practican este deporte con un fin distinto al que comúnmente se hace: la reconciliación y la búsqueda de la paz.

El proyecto ‘Golazo’ es uno de los promotores del fútbol como método de paz. Desde el 2009 este programa de la Fundación Carvajal tiene como objetivo alejar a  los jóvenes de los problemas de violencia que viven muchas veces en sus barrios, para que ocupen su tiempo libre, y se formen en valores y cultura ciudadana.

El coordinador deportivo del proyecto, Giovanni Celorio, cuenta que el fútbol ha sido la excusa para que muchos jóvenes se eduquen y se formen en diferentes aspectos, “a través de esta metodología hemos transmitido  a los jóvenes valores  y habilidades para la vida, y es donde todo finalmente desemboca en el tema de reconciliación. Es transmitir que hay otras formas de afrontar la vida y las dificultades que se presenta en el barrio”.

A través de la  metodología “fútbol por la paz”, que se inicia en 1997 en la comuna 13 de Medellín para frenar la violencia, ‘Golazo’ decide tomarla, y apostarle a la formación en valores, siendo cuatro, en los que más se hace énfasis a la hora del partido: responsabilidad, respeto, honestidad y solidaridad. ​ Son 23 monitores de la comunidad que han recibido formación a través de la Escuela Nacional del Deporte,  los encargados de dictar las capacitaciones en los entrenamientos que se llevan a cabo durante toda la semana en la jornada de la mañana y tarde.

Celorio, dice que cuando iniciaron el proyecto había un nivel de desescolarización aproximadamente del 40% en el barrio El Retiro, y al cerrar el 2014 estaban estudiando cerca del 93% de los jóvenes. Andrés Vargas, coordinador de ‘Golazo’, afirma, “el chico que llegue a golazo y no esté estudiando, nosotros lo recibimos y le mostramos la ruta, lo llevamos al colegio, lo matriculamos y estamos pendiente del seguimiento con la familia”.

El psicólogo Kevin Giraldo, asociado al proyecto desde hace tres años, explica que los jóvenes de estos sectores se enfrentan a un entorno difícil, de consumo de sustancias psicoactivas, presencia de pandillas, bandas criminales y barreras invisibles, “ellos están en un contexto donde la violencia es el común denominador de las relaciones, y ven que los conflictos se resuelven por la violencia. Lo que hemos tratado de hacer es mermar esas conductas, en conjunto con la familia y los monitores”.

Del impacto que ha logrado este proyecto puede dar fe, John Sebastián Rico, un joven que ingresó al programa cuando tenía 13 años. Rico, como le dicen sus amigos en el barrio tiene 18 años, porte de atleta, y en su físico se parece al futbolista del Manchester United, Paul Pobga, su corte de cabello, y su cadencia al caminar también lo asemejan. A pesar de que se quedó sin sus padres cuando tenía siete años de edad, por la violencia que azotaba al barrio donde vivía, John Sebastián no se dejó amilanar y al lado de sus abuelos logró salir adelante.

Cuando tenía 13 años, ya se entrenaba en las categorías inferiores del extinto Depor Aguablanca, que por ese entonces militaba en la B del fútbol colombiano; pero un día le llamó la atención el proyecto ‘Golazo’. Cuenta que decidió unirse después de un día que vio pasar a la “marea azul” como llaman a los integrantes del proyecto, por sus características y siempre habituales camisetas azules; indumentaria que no sólo los hace merecedores de este sobrenombre, sino que también los hace inmunes, casi como un miembro de los respetados cascos azules de la ONU, pues con este uniforme pueden cruzar las temidas fronteras invisibles sin temer por su vida.

Después de pasar casi cinco años por el programa, y de haberse graduado del colegio, John Sebastián logró conseguir trabajo en una empresa internacional de seguros, en donde se desempeña haciendo telemercadeo. Comenta que los aprendizajes, las capacitaciones y los valores que aprendió en ‘Golazo’ lo ayudaron a no desviarse de sus objetivos y no caer en la delincuencia, “ahora que uno ya está grande, comprende que lo que querían los profesores era inculcarle a uno valores. Gracias a ellos soy la persona que soy”, expresa sonriendo, John Sebastián.

Se ha probado para ingresar al Deportivo Cali y América, sin mayor éxito. Juega de lateral derecho, y uno de sus sueños es debutar en primera división. Por eso se entrena todas las mañanas, ya que en la empresa le dan permiso para jugar, y en la tarde volver al trabajo.  A las 6:30 p.m. cuando termina sus labores, muchas veces visita a los que siguen en ‘Golazo’ y también les enseña lo que aprendió.

¿A quién admiras?, le pregunto. Al presidente Santos, bromea, “a Lionel Messi, lo admiro porque es una persona honesta, si lo están cogiendo, no se cae. Hay un comentario que dice, si se cae dejan de creer en ti y es verdad”.

De los partidos en ‘Golazo’, Rico, recuerda que este se juega sin árbitro, consta de tres tiempos, uno en el que a través de lúdicas se les explica a los jugadores los valores que se van a trabajar, después el encuentro deportivo que en ocasiones puede ser mixto, y finalmente el momento de la evaluación. Los jueces son los mismos jugadores y no siempre gana el que más goles anota, sino el que más sume puntos entre los valores y las anotaciones. “Golazo, no es un proyecto para sacar jugadores profesionales, es para sacar buenas personas, para darles a entender a los demás que las cosas son diferentes fuera del barrio”, concluye John Sebastián.

En los próximos años el proyecto apunta a incursionar en otros deportes como el baloncesto y voleibol. ‘Golazo’, ha demostrado que el fútbol es mucho más que un balón y una camiseta, que puede trascender y ayudar a evadir la violencia para convertirse en goles de paz.

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