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EN LOS TACONES DE JOVITA

Jul 28, 2017 Últimas Noticias

Año tras año en nuestra calurosa ciudad, ni el asfalto caliente puede derretir el paso firme de Jovita, quien con sus trajes vistosos, infinidad de joyas, maquillada de mil colores y por supuesto con su corona y cetro, que hasta el momento ni la muerte le ha podido arrebatar, saluda y deleita mientras desfila en una llamativa carroza a propios y extraños en las festividades de la sucursal del cielo. Es como si el alma de esta reina emblemática de nuestra tierra se negara a desaparecer.

Oh!! Sorpresa que es un hombre el que tiene los pantalones de ponerse en los tacones de Jovita Feijoo cada 28 de diciembre, para defender con arte su historia, su reinado, su legado. Al actor, dramaturgo y director de presentación pulcra y seria, porte elegante y argot teatral, la Reina de la simpatía lo seleccionó para reencarnar, tal vez por su espíritu y personalidades similares o más bien por el simple hecho de permanecer eternos y reconocidos, “Ella entiende que mientras yo viva no dejaré que se pierdan su cetro y su corona” y a mí “No me interesa morir”.

Él viste además de sus 87 años, un gorro de lana tejido verde oscuro, camisa manga larga blanca abotonada hasta el pecho, dril caqui, correa negra y zapatos serios. Ella un vestido largo en degrade del azul hacia el aguamarina, guantes blancos hasta los codos, zapatos altos, joyas multicolor, corona dorada, sonrisa coqueta y empuña en sus manos un ramillete de hermosas flores. Es sorprendente como estos dos personajes se convergen en uno solo, cuando Iván con delicadeza, cuidado y detalle, procede a colocarse el atuendo de Jovita, comenzando por sus curiosas medias veladas color piel, hasta el anillo del dedo meñique sobre su guante.

Recuerda con su mirada al cielo, el primer atuendo que uso para representarla en el año 1999, que constaba de un vestido largo regalado por una de sus amigas de teatro y una corona. Desfilo así en un carro de bomberos acompañado de personajes como el cadete, la dama de compañía, un marinero y el chafarote. Pero no, sin antes encomendársele y evocarle con las siguientes palabras “Jovita Feijoo yo te he presentado en teatro, juntos hemos bailado, cantado y declamado. Te he maquillado, tú me has vestido. Por primera vez te voy a representar en un carro de bomberos como muchas veces desfilaste en victorias en la Feria de la Caña de Azúcar de Palmira. Ayúdame, Jovita.”

Destinado a la reina

Mientras Jovita andaba ‘loqueando’, con su look extravagante y elegante, de plaza en plaza y de fiesta en fiesta, alardeando de su reinado, siempre muy estilizada, bien portada y sobretodo respetada, Iván Montoya que la conoció a sus 25 años de edad en la plaza Caycedo, se codeaba y formaba junto a los grandes ilustres del teatro como Enrique Buenaventura y Fanny Mickey.

Fue modelo de arte, participó en la fundación del Teatro Experimental de Cali (TEC) y el teatro Salamandra, actuó en obras como Julio Cesar de William Shakespeare, El Inspector de Nikolai Gogol, El Espantapájaros Que Quería Ser Rey de A. Malfatti, La Cenicienta y Casa de Muñecas de Henrik Ibsen, experiencias que cuenta con gran regocijo. 20 años de teatro exitoso, que finalmente lo llevaron a un período de incertidumbre y desubicación, del cual Jovita lo sacó rápidamente, “ella apareció y me brindó su mano mágica para ocuparme, al no tener ningún grupo que me acogiera”.

Sus interpretaciones de Jovita en la Feria de Cali tienen orígenes en una muestra teatral estilo Café Concierto llamado Papel Concierto, en el que tenía un sketch donde le rendía tributo con un personaje llamado Jovita Feijoo la niña negra de los cañaduzales, que fue presentada además en Popayán, Bogotá y Medellín.

Se reconoce con orgullo como uno de los Jovitofilos de la ciudad que le hacen homenaje póstumo a Jovita, como intérprete de la novia de todos en el carnaval del Cali Viejo y dramaturgo con la obra titulada “Jaque a la Reina”, entre los que se encuentran también Fernell Franco, gran maestro de la fotografía de quien se tienen retratos fidedignos de la Reina; Diego Pombo, pintor, vocero y escultor de su monumento; Javier Tafur, poeta novelista y dramaturgo de la llamada ‘loca’; Carlos A. Zuluaga, con la única casa museo en memoria de Feijoo y Fernando Vidal, dramaturgo que la ha llevado a las tablas con la obra “Jovita ante el espejo roto”.

Iván asegura que Jovita lo acompaña desde hace 3 décadas “en los despachos de Proartes, Corfecali, Secretaria de cultura, caminando, en triciclo, en carrozas y no duda de que su energía posmortem también se pasea en el ministerio de cultura de Bogotá. Mientras a ella le rindan atributo estará ahí acompañándoles”.

Jovita Feijoo (1910-1970)

Fue un personaje de la cultura popular caleña, nacida en Palmira el 6 de Junio de 1910 y Conocida como la reina de reinas de la ciudad de Cali.

Iván la describe como una muchacha ‘locata’ debido a que era una mujer ‘pispa’ que atraía por su altura, su figura y su gracia pero cómo medio loca.

Se dio a conocer gracias a su aparición en la emisora Higueronia en el año de 1928, donde participaba en un concurso de cantantes caleños cuyo lema era “cante si puede y sino le soltamos los perros”.

Ella tan simpática, aparente y graciosa era la sensación de la comunidad por presentarse siempre con la misma canción Piquito un vals criollo del trio “Los Cuyos”, la cual interpretaba con singular voz chillona.

Con el tiempo la emisora determinó que ella ya no debía cantar más, pero debido al aprecio que le tenían decidieron inventarle que por ser nombrada la reina cívica de Cali no tendría más tiempo de cantar.

Ese mismo día Jovita fue a donde prestaba servicios domésticos con su cetro y corona y les dijo que a partir de ahora ellos le tenían que servir por que ella había sido nombrada la reina cívica y una reina no puede ser sirvienta, sin embargo al otro día se levantó a realizar sus labores de servicio.

Ella vestía de los regalos que le daban sus amigas, sus jefas y hasta los pocos almacenes que había en la época, además le enseñaban cómo comportarse y hablar para después hacerse notar en la calle como la reina que hacia obras de caridad pidiendo en el Palacio de Justicia, la Gobernación, la Alcaldía, el Palacio Episcopal, las emisoras, en la plaza Caycedo, en el puente Ortiz, en el Paseo Bolívar, en los teatros y sobretodo en el Parque Central.

Así Ana Jovina Feijoo disfrutó su paso de la humildad a la nobleza, como ahora de la muerte a la vida de la mano de Iván Barlahan Montoya Correa, su fiel cómplice y dignatario de su corona.

Él no solo rescató un personaje insignia de Cali, sino que también, se convirtió en uno.

Por: Sarit Silva Agudelo

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