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  • Persiana Americana

ELEMENTAL, EL FESTIVAL QUE ENCIENDE LA ESCENA ELECTRÓNICA CALEÑA.

Sep 27, 2018 Últimas Noticias

El estigma de la música electrónica ha cambiado en Cali gracias a los promotores, colectivos, Dejeeys y festivales, quienes han logrado cambiar la percepción de la gente sobre la escena.

Son casi las seis de la m añana, al horizonte el sol rojizo empieza a salir entre los cañaduzales que rodean el centro de eventos Valle del Pacífico. Una mañana fresca y tranquila arrulla los cuerpos y aliviana las almas de las más de 3.000 personas que asistieron al festival de música electrónica Elemental Fest en la ciudad de que de a poco se convierte en una importante sucursal de la música electrónica.

Caras trasnochadas, piernas cansadas y sonrisas complacientes han dejado más de doce horas de fiesta a todo ritmo. Poco a poco, los asistentes van desalojando el escenario y cada parche de amigos retorna en sus carros a la ciudad, unos con el ánimo de descansar, otros con las ganas de seguir la rumba y rematarla. Es lunes, festivo, afortunadamente.

Y no es para menos, si bailar en una discoteca de música electrónica es toda una faena, ir a un festival es una maratón, más aún, cuando artistas  de la talla Dub Fire, DJ iraní-estadounidense, quien entre sus haberes, cuenta con un Grammy hacen parte del line-up; Sven Vath, el legendario DJ alemán, considerado el pionero del trance y referente internacional de la música techno, y que por primera vez, en sus más de treinta años de carrera, pisaba suelo caleño.

 

A las cuatro de la tarde, en la atmósfera de este festival se respira alegría. El colorido del lugar, los jardines, y el aire libre son la combinación ideal con la música que ya empieza a mezclarse, el talento local pone el ambiente, y el público poco a poco colma el escenario.

Sebastián Daza quien hace parte del cartel del festival enciende la tarde y con su música anima al público. “Eventos como estos donde asiste un gran público aporta mucho a la cultura electrónica” manifiesta el caleño.

El turno ahora de pinchar los platos y de ponerle más ritmo al festival, es para Kamilo Sanclemente, un sonido housero y progresivo que invita a las personas a bailar. Para este DJ los festivales son una oportunidad para  consolidar la escena de la ciudad. “La música electrónica desde que se fundó está llamada a la tolerancia, a la unión; ya la música electrónica no es una moda si no que la gente quiere seguir con ese estilo”.

En la pista de baile para quienes han llegado hasta este festival para dejarlo todo y olvidarse del mundo. Hay quienes prefieren aguardar hasta que toquen los capos de la fiesta, otros encienden motores y no hay quien los pare al ritmo de los beats. Ropa cómoda y suelta, tenis, y mucha actitud se repite en cada persona que ha llegado hasta este lugar.

Los ravers, personas que asisten con gran frecuencia a este tipo de eventos, y quienes son los primeros en llegar, y los últimos en irse, ya se hacen notar. Una de ellas, Norma Calero, da su percepción sobre lo que significa para ella esta música. “La electrónica une. Este tipo de música es para tus sentidos, simplemente las escuchas y te dejas ir”.

 

El talento nacional se hace presente con la experimentada Dj bogotana Pao Calderón. Su música prácticamente prende la fiesta. Claro, el público a medida que pasan las horas pide más candela, pues ya no hay nadie sentado y todos quieren bailar. Para la capitalina es importante que estos festivales estén apoyados e incentivados para que la cultura electrónica crezca. “Antes no había un poco de festivales, y ver a Colombia como una capital mundial musical es muy gratificante. Además, veo toda una explosión de movimientos artísticos de música electrónica y eso es muy bueno”.

Sin embargo, festivales de esta magnitud no siempre fueron así, Nathalia Rivera, otra raver, cuenta que antes las fiestas eran muy simples. “Yo me acuerdo que cuando iba, era un lote y una barra y nada más y los productores no se interesaban en vender una experiencia”.  ¿Pero qué tiene la música electrónica que no pueda brindar la salsa?, ella tiene su respuesta para este interrogante.

-La fiesta electrónica es unidad e igualdad, aquí no nos tenemos que preocupar por cómo nos vemos o cómo nos sentimos, o quién nos está mirando, es una conexión con nosotros mismos la que nos lleva a vivir una excelente experiencia. Eso no lo puedes encontrar con la salsa, porque aquí no necesitas un parejo para bailar, si no que tú puedes dentro de tu soledad pasarla muy bien; también es muy fácil hacer amigos, es una fiesta que en realidad la gente está mucho más abierta a conocerse, eso por ejemplo no lo he encontrado en una fiesta crossover y por eso estos son mis sitios favoritos- expresa esta amante de la electrónica.

 

¿Pero entonces por qué existe todavía un estigma hacia esta música?

En cuanto a la cultura musical se ha crecido en muchos aspectos. Para nadie es un secreto que en estos eventos, como en muchos otros, hay consumo de sustancias psicoativas, drogras sintéticas, y ácidos, porque es así como muchos logran ‘enfiestarse’ y aguantar el trote de la música. Sin embargo, son muchos más los que simplemente están ahí para cerrar sus ojos, y liberarse de todo lo que los aqueja, simplemente para sonreír con la música.

Pero, para entender mejor el cuento, hay que retroceder el track, y mirar hacia atrás.  Hay que escuchar a la vieja guardia. Julián Millán, DJ que desde hace 16 años está involucrado en la música electrónica en Cali, dice que tanto la fiesta electrónica como lo eventos han evolucionado en la ciudad. “Antes para ver un artista nacional había que esperar casi seis meses”, contrario a lo que se ve actualmente donde cada fin de semana podemos ver un artista internacional.

Por su parte, Alex Jaramillo, quien desde hace 18 años trabaja en la escena electrónica caleña, es un reconocido productor de eventos, como el festival Sultana, Los Indahouse, y Sonido central, entre otros. Este DJ reseña que la fiesta electrónica ha ido cambiado en la ciudad. “Habían discotecas electrónicas en los 90 en Cali que ya estaban explorando la electrónica y hacia los 2000 se empezó a gestar un detonante de este género en la ciudad”. Sin embargo, señala que las percepciones de las fiestas eran distintas.  “En esa época el ambiente era más denso, la narcocultura hizo que se estigmatizaran mucho los parches, el entorno era pesado, pero ahora ha cambiado”.

Un poco, también, concuerda Jaime Patiño quien vivió su época de DJ a comienzos de los 2000. Patiño comenta que las fiestas de electrónica han ido evolucionando. “Era otro ambiente, había mucho narcotráfico y ese ambiente era pesado. Pensamos que ese estigma no se ha quitado del todo, pero ha ido cambiando”. Este promotor, ha querido cambiar la  percepción de que “la música electrónica es para traquetos, para ricos, y para viciosos”, y tiene como objetivo cambiar la mentalidad de la gente mayor. Hoy en día, Jaime lidera un proyecto llamado Valletronic, un colectivo que busca dar a conocer la cultura electrónica en los espacios públicos de la ciudad, por medias actividades incluyentes por medio de la música electronica.

Hay que decir también, que muchos son los que asocian la música electrónica con drogas, ‘guaracha’, o la música electrónica comercial de Deejeys que regularmente suenan en las emisoras como David Guetta, Kygo, o Martin Garrix, pero lo cierto es que los sonidos de este género que tiene más de una docena de géneros, subgéneros y estilos puede sorprender a cualquiera que por primera vez se acerca a investigar sobre esta cultura.

Propuestas en la ciudad, como Bumbayé, un evento donde se rescata las raíces afro presentes en géneros como el funk, house y disco, le dan otra imagen a lo que es la rumba electrónica. “Cali venía con un tipo de fiesta que saturó a la gente, donde las fiestas eran en los mismos lugares. Por eso estamos trabajando en no generar eso, hacer cosas en espacios que no se han explorado y que las personas vayan porque es algo innovador”, manifiesta Brian Ramírez, DJ y organizador de Bumbayé.

Los organizadores de este evento han apostado por otro concepto de fiesta que no tiene la ciudad, para así trabajar desde la escena electrónica con el fin de atraer otro tipo de público que está dispuesto a conocer nuevas propuestas musicales. Andrés Macías, gestor cultural, considera que es importante realizar estas labores para acabar con los prejuicios que existen en este género. “Queremos sacar de contexto este tipo de música. La gente cree que por estar aquí somos drogadictos, villanos, locos o groseros, y la verdad, eso es mentira. (…) Nosotros le apostamos a otro tipo de música y esperamos que esa estigmatización se termine”. Para este DJ lo que se está viviendo en este momento en la ciudad es apenas un despertar. “El boom real viene en un año, y se va a ver lo que de verdad se ha trabajado todos estos años y lo que la gente está dispuesta a aprender y recibir”.

La noche está en su clímax, y se acerca el momento más esperado por todos, el consumo de alcohol, y energizantes se incrementa. Ya casi no hay espacio para bailar, y la gente está a mil revoluciones por minuto. La música, por supuesto, se pone más oscura, es la hora del techno, es la hora de Dubfire. Se trepa a la tarima y los aplausos lo acompañan mientras empieza su set. Empieza el show, y ahora sí que estalla la pista de baile que está repleta. Este Dj que ha tocado en las discotecas más icónicas del mundo, viene por tercera vez a la capital del Valle del Cauca, nunca ha decepcionado a su público.

Son casi las dos y media de la mañana y las piernas parecen adormecerse, hay que descansar en algunos tramos de las pistas, incluso sentarse, pues todavía falta el plato fuerte, por el que muchos esperaron. Ahí estaba en tarima,  el maestro Sven Vath con 52 años, dando clase y deleitando a todos los asistentes. Este veterano es el creador de “Cocoon”, uno de los eventos más importantes que se realiza en la capital mundial de la electrónica, Ibiza, España.

Al término de lo más esperado del evento, la fiesta sigue y no da respiro para dejar de bailar. Este evento en su primera edición ha estado a la altura de un festival, lo que confirma lo dicho por Alex Jaramillo, uno de los organizadores del evento,  “Esta es un etapa muy bonita para la escena en los últimos 15 años”.

El reloj marca las cinco y treinta, hora en la que el festival debe terminar, pero muchos parecen no querer irse, porque así es la música electrónica, una vez que te subes no te puedes bajar, y si empiezas a bailar, quieres seguir bailando, como si las piernas entraran en un piloto automático. David Noreña, El DJ encargado de cerrar el festival, les concede cinco minutos más de música a su público, lo conocen y no lo dejarán ir.

La faena ha terminado, y es como si el carro a control remoto se le apagara las pilas, estás metido en un trance, y cuando se pausa la música, vuelves a tu misma realidad. Entonces todo se apaga y vuelve a empezar, una experiencia más para la vida. Ahora solo queda esperar al siguiente fin de semana donde la música tendrá otra historia para contarnos.

…Y demostrar que Cali está en el mapa de la música electrónica.

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